Cierra los
ojos. Cierra los ojos y piensa en ello, me dijo. Yo lo pensé. Imagina que te
metes dentro de tu cuerpo, imagina que estás dentro. Yo lo imaginé. Qué ves,
qué sientes, que tienes, que hay dentro de ti, grítalo. Probablemente estaba
esperando a que le dijera algo distinto, algo original, solo algo. Pero yo
contesté: lo veo todo negro- que es lo que una suele ver cuando cierra los
ojos-. En mi mente había un bicho pequeñito que intentaba alumbrar con un
candil el interior viscoso de mis tripas, pero no lo conseguía, así que omití
ese intento de dibujar una luciérnaga. Sin embargo, a ella pareció gustarle mi
sencilla respuesta porque después de eso me dijo: Abre los ojos. Tienes razón,
ahí dentro no hay nada. ¿Qué es lo que te ha pasado? Y entonces yo rompí a
llorar.

HOLA HERMOSA DAMISELA!!!
ResponderEliminarcreo que la gran mayoria de las chavas y chavos que sufrimos esta enfermedad solemos estar como "vacios o ausentes"
lo cual es simplemente abrumador
por que no te das cuenta cuando comezaste a dejar de ser una persona para convertirte en un remedo de locuras
pero animo
que no esta todo perdido
esa luciernaguita de seguro podra tener la fuerza para poder iluminar todo tu interior de nuevo, cree en ella..
CREE EN TI MISMA
:D
BESOS DESDE EL INFIERNO