Después de semanas de bajones, llega un viernes, te levantas y coges un bus. Dirección? Dirección a aquel lugar de tu infancia donde TODO es diferente. Sueltas tu ultima lágrima y te encaminas! 5 días bastaron para recuperarte, 5 dias increibles donde todo lo que sucedió fue como nunca, y como siempre. Vuelves con la fuerza necesaria y con nuevas ganas de seguir adelante, todo está bien.
Vuelves a tu lugar y pasan los días, y aguantas, aguantas y aguantas! Sonries, ni una lágrima cae, ni un remordimiento, ni añoranzas ni nada. Sabes que puedes verle mil y una veces y no recordar el pasado, porque ya estás acostumbrada a ello! Te sientes con esa fuerza que una vez te dijeron que tenías, sientes que todo está bien y estás pasando página, si, a tu ritmo y a tu manera, lo estas haciendo. Pero... ¿es que no te das cuenta? Eres un maldito vegetal, sin querer te provocas los sentimientos de una roca! y tú no eras así.
Todo está bien, no estás dando un paso atrás, no estás mal por eso, pero te estás convirtiendo en aquello que no eres y que no quieres ser. ¿De verdad merece la pena ponerte esa máscara para ti misma? ¿De verdad merece la pena no sentir cariño, ni rabia, ni alegría, ni dolor por ese cometido? ¿O lo que debes hacer es aceptar que mereces de vez en cuando soltar alguna lágrima o un buen grito? Que las lágrimas no son siempre símbolo de debilidad, tambien de fuerza. Ya es hora de pensar un poquito en tí misma, que llevas 19 años pensando en la vida de los demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario